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madrecitas de veintipico (azar 013)

editado en diciembre de 2005 por azione artigianale. madrecitas de veintipico es un libro / cd con la participación estelar de germán cohen, fósforo, gabo ferro, gigio trío, mariano la plume, leopoldo limeres, micaela martínez, ariel minimal, diego bruno moller, pez, pablo puntoriero, ernesto romeo, gerardo rotblat y walter zenker. la fotografía de tapa es de alejandro pi-hué .

contratapa 

“Cuando advertí que chiflaba / un pito particular / ya se dentró alborotar / mi pingo y toda la gente / porque ¡Cristo! Redepente / nos salió de un corralón / negro y grande un carretón / enllenao de agua caliente.”


“A través de las ventanas / veo cachorros de naranjú / madrecitas de veintipico / fumando melbour con musculosas turquesas / mientras caminan crías / del cole a casa.”


Probablemente sean éstos los primeros y los últimos versos alumbrados entre las máquinas de la primera línea del ferrocarril argentino y que atraviesa hoy parte del oeste de la Capital Federal hacia el Gran Buenos Aires. Así, desde la primera estrofa de la Payada al Ferro-Carril escrita por Estanislao del Campo con la voz de Anastasio el Pollo hasta los últimos versos de Madrecitas de veintipico de Hernán, aquel payador y este poeta trazan un ramal estético, por tanto histórico, entre 1857 y 2005; entre la ficción y la realidad. Aquel payador fue testigo del origen del universo ferroviario argentino conformado rápidamente entre estaciones medias y terminales, estruendos sobre vistas silenciosas, sirenas, viajes al interior y trenes hacia afuera. Del Campo se disimula tras el Pollo, gaucho que dice sobre tierra firme, viaja a caballo y calcula en Credos el tiempo de un viaje en tren a Flores. Pero la multitud, los paisajes y los perfumes nunca son iguales en los extremos; Del Campo habla con una voz usurpada, Hernán arriesga su propia palabra, ese payador nunca existió, el poeta vive. Hernán nació en la Capital Federal un sábado de carnaval; territorio de tiempo donde convergen otras dos terminales: vida y arte. En carnaval todo sitio deviene escenario y cada individuo puede viajar de sí mismo hacia afuera tan lejos como su antojo lo permita. En toda la obra de Hernán - 19 (1994), Pan (1995), Nortes (1997), Verbonautas. Acción poética (Libros del Rojas - Eudeba / 1999) Trenes hacia afuera (Colección Orbital / 2001) y El día látero (2003) – incluido este Madrecitas de veintipico, se transforma en trágico a todo sujeto y en escenario poético a todo sitio. Si bien los poemas de Hernán no pueden encerrarse en carnavales perpetuos entre terminales y vagones, su voz parece ser enunciada al ritmo de este tránsito, entre vaivenes pendulares y estados de reposo tras desplazamientos agobiantes; como en los buenos relatos de un viajero capaz de desentrañar el pulso del paisaje y de sus cosas.

Gabo Ferro

 

1

tan largo es el camino
que los sentidos
-esos genitales imantados de cielo-
son más que 5 puertas movedizas
son 5 arenas giratorias

impalpables luces de la fiebre
donde lomas aclara su garganta
así tungsteno en liniers
y flores ámbar
tan diario es el rodar
que la memoria
-ese barrio sin lugar-
empuña su resplandor tibio
por la ciudad toda

es tan lindo el camino
que a veces
me olvido del destino .

 

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3

en el mero andén de castelar
hay una puerta que da a un cuartito inmundo

ahí junto a 4 sospechosos
3 policías
1 damnificado y 1 testigo
estoy yo
el segundo testigo

veo como buscan en el revés de las medias
debajo de las plantillas
adentro de los bolsillos
y así hasta la desnudez

mirando sus espaldas
sus ruegos de orina
pienso en el 25 que llevo encima

más tarde vamos en auto hasta la comisaría
declaramos y firmamos y subimos
a una patrulla que nos devuelve
testigos al andén

3 horas después
1 tarde menos
un 25 por delante .

 

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5

a nali

 

abrazado a tus rodillas
haciendo equilibrio
en la palma de mi lengua
titila
tu sexo en puntas de pie
es un fruto que lamo
una droga en la que me pierdo
un fogonazo
en el cielo de verano
carnecitas
pliegues
refusilos cuarteando
que corren entre mis dedos

es un ojo
a través del cual veo.

 

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19

a dos casas de acá
degollaron a una chica de 17
el asesino salió por la puerta del frente
fue hasta su casa
se bañó
escondió la ropa en el descampado
y volvió a dos casas de acá

en la puerta se encontró
con la abuela de la chica
entraron a la casa
no sé quien de los dos
habrá llamado al otro
desde la habitación

el asesino era el novio
contó la verdad en la comisaría (de merlo)
encontraron la ropa roja
donde él dijo que estaría

por ser menor de edad
y no haber testigos
por no poder declarar
en contra de sí mismo
quedó en libertad

las vecinas
dicen que fue un ataque de celos
que él parecía un pan de dios .